Ayer fue un día estupendo en el trabajo, estoy enamorada de mi manager (como persona) es un encanto y un gran ser humano.
Por la mañana tuvimos que elegir un modelito de la nueva colección y describir qué tiene de atractivo para los clientes y las ventajas que ofrece. Fue divertido aunque claro para mi todo lo que sea hablar delante de más de una persona me da un poco de vergüenza pero bueno bien. Cuando cada una se fue a su puesto vino a verme y me dijo que mi inglés era muy bueno. Graciaaaaas.
Lo cierto es que el día estuvo lleno de cosas positivas, vino a la tienda el encargado de los encargados y tras hablar conmigo breves minutos (en los que recé por enterarme de lo que me decía y poder responderle) Esther, la ayudante de encargada vino a decirme que le había gustado al manda más, ¡genial! y para completar Jeoffrey, mi encargado me dijo que le gustaba mucho cómo trataba a los clientes y que tuviese palabras para todos, una de las clientas me preguntó de dónde era y me dijo que tenía muy buen acento y que no se parecía en nada al de la mayoría de los españoles. En fin que el día estuvo lleno de halagos en el trabajo y de vez en cuando eso es como un bálsamo que sienta fenomenal.
Hablé con un amigo hace un par de días y volvió a decirme que siguen preguntando por mi en mi antiguo trabajo y que tengo las puertas abiertas por lo que mi ego se vino arriba del todo. En fin que gusta saber que la gente aprecia el esfuerzo realizado.
De camino a casa me llamó Fabrice para ver si me apetecía ir a su casa, y para variar le dije que sí.
Me apetece cambiar la rutina casa-trabajo, trabajo-casa. El caso es que me recogió en la parada de autobús como todo un caballero. Llegamos a su casa y me dijo que iba a cocinar para mi (claro que sí, encantada de la vida) y que sólo tenía que sentarme y descansar. Me puso su portátil en la mesa y me dio el teléfono para que llamase a cualquier teléfono fijo de España (es un amor de persona) así que aproveché para llamar a mi hermanito y hablar con mi cuñada y con él un rato. Cuando colgué me dijo que siguiese llamando mientras él cocinaba pero siendo una hora más en España era tarde para seguir con la ronda así que me puse a hablar con el anfitrión.
Cocinó un arroz a lo africano es decir picaba como si un diablillo se hubiese instalado en mi lengua y eso que apartó la salsa para mi antes de añadir más picante para él... no quiero ni imaginar lo que sería su plato...
Tras la cenita puso música y descubrí una canción de la que me enamoré al instante. Es en francés, no se lo que dice ni me importa lo que se es que me encanta y aunque no sabía ni el título ni la cantante hoy Sharon me la ha buscado por internet y ha dado con ella, os dejo el enlace quizá también os guste.
http://www.youtube.com/watch?v=fBtBo83gdGM
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